El rugido del caos mediático seguía resonando en los pasillos de la Casa Blanca, pero la mente de Nathaniel estaba atascada en un solo pensamiento: Anastasia y su posible embarazo; ese cabo suelto lo volvía loco, una cuerda apretada alrededor de su cuello.
Se había encerrado en el Despacho Oval con David Hayes y su asesor legal, discutiendo la estrategia para la próxima conferencia de prensa, pero su atención estaba fragmentada, su paciencia, inexistente. Pensó que reunirse con sus hombres de c