56. Dudas Sembradas (Parte 2)
El revuelo después de la revelación del sabotaje fue caótico. Los organizadores necesitaron tomar un receso de treinta minutos mientras se calmaba la situación y la prensa con sus periodistas y fotógrafos, revolucionados por la magnitud del escándalo, terminaban de causar caos.
Diego no se apartaba de su lado, protegiéndola de la multitud cuando se volvía demasiado intensa, facilitando conversaciones cuando era necesario. Su mano en su espalda baja era un ancla constante.
Amy también estaba allí