55. El Sabotaje
El Teatro Real estaba en absoluto silencio cuando Karin Moller levantó su mano bajo los reflectores. Incluso el murmullo constante de la audiencia se apagó hasta que solo quedó una expectativa tensa que hacía el aire difícil de respirar.
—Buenas noches a todos —comenzó, su voz amplificada resonando en cada rincón—. Esta ha sido una noche extraordinaria. El nivel de talento que hemos presenciado es verdaderamente excepcional.
Isidora apretó la mano de Diego con tanta fuerza que sus nudillos se pu