28. El Consejo Final de Franco
El silencio de la suite de Matteo era ensordecedor.
Había elegido a Lucía. Había negado a Isidora la satisfacción de ser la única. Pero mientras la voz de Lucía se arrastraba con trivialidades urgentes sobre alguna fiesta a la que quería que la acompañara, Matteo solo podía ver los ojos de Isidora, la desesperación y la súplica que él había provocado.
Su cuerpo estaba todavía tenso por la cercanía forzada. La había tenido. Vulnerable, temblando bajo él. Y la había abandonado por una maldita llam