23. El Sabor de las Cenizas
Isidora se despertó con el sol entrando por la ventana, el estómago revuelto. El disco duro cifrado quemaba bajo su almohada. La fecha de la boda, la amenaza de Matteo, y ahora, la trampa de Clara. Todo se había alineado en una sola noche.
Tenía un día para decidir.
Se levantó de la cama, la vergüenza del sueño con Matteo ahora mitigada por la furia. Clara creía que la conocía, que sabía su punto débil. Pero Clara solo veía a la huérfana. No veía a la hija de Alicia. Y no veía a la mujer que, po