14. El Ojo del Huracán
Isidora guardó el boceto enrollado en el interior de su bolso de mano. El riesgo que había tomado al aceptar la oferta de Diego Clarck era la única inyección de propósito que había sentido desde que pisó la Mansión Franzani. Su primer acto de rebeldía era una venganza silenciosa.
Matteo la dejó en el vestíbulo y se fue sin una palabra. El silencio era el único lenguaje que les quedaba en privado.
Isidora subió a su suite. La calma era solo una fachada. Sacó el boceto y se sentó en el suelo, las