-1 semana después-
El auto negro se detuvo frente al Club Imperial de la Ciudad de México, un edificio señorial en Polanco, de fachada blanca y columnas imponentes, iluminado con lámparas de hierro que proyectaban destellos dorados sobre la alfombra roja. El murmullo de los invitados se mezclaba con el tintinear de copas y el murmullo de un cuarteto de cuerdas que tocaba en la entrada.
Thiago bajó primero, impecable en su smoking negro, la elegancia del corte acentuando la firmeza de sus hombro