La suite que Thiago había reservado para pasar la semana de luna de miel era una de las mejores del hotel: amplios ventanales frente al mar, jacuzzi privado en la terraza, dos habitaciones con camas de diseño y detalles de lujo en cada rincón. Sin embargo, Lux no lo notó.
Molesta por lo que había pasado en el avión, apenas cruzó la puerta fue directo a encerrarse en una de las habitaciones. Ni siquiera se despidió de Thiago. Se dejó caer sobre la cama, con el vestido todavía puesto, y cerró los