La mesa estaba servida. Dos copas de vino reposaban bajo la tenue luz de las velas, mientras el murmullo del mar se mezclaba con la música suave de un saxofón a lo lejos. Todo, como siempre, estaba perfectamente planeado. Como aquella cita que Thiago hubiese querido prepararle al amor de su vida.
Lux llegó unos minutos tardes, como siempre para desafiar a Thiago y a su obsesión por la perfección y puntualidad. Se puso un vestido negro que abrazaba cada curva como si hubiese sido hec