Savannah Montgomery
El vapor de la ducha seguía impregnado en las paredes de mármol del baño, un eco de la intensidad que acababa de consumirnos. Kaelen, con esa mirada todavía cargada de una posesividad embriagadora, me ayudó a limpiar los restos de nuestra entrega bajo el chorro de agua fría, un contraste que hizo que mi piel se erizara y mis sentidos se despabilaran a la fuerza. No intercambiamos palabras, solo gestos un roce de dedos, una mirada que decía más que mil sentencias. Él me vis