Savannah Montgomery
Abrí los ojos con lentitud, sintiendo las pestañas pegadas y la boca seca. No tenía la menor idea de qué hora era; el concepto de tiempo se había vuelto irrelevante desde el momento en que crucé el umbral de esta habitación. Podía ser temprano, podía ser mediodía, o quizás el mundo exterior ya se había detenido por completo, dejándonos atrapados en este vacío de sábanas revueltas.
Lo primero que registré al girar la cabeza no fue la luz, sino la presencia a mi lado. Kael