Savannah Montgomery
Mis manis fueron primero hacia Benedict. Él me observaba con esa calma gélida que escondía un volcán a punto de estallar. Comencé a desvestirlo con una lentitud tortuosa. Botón tras botón, mi mirada fija en la suya, desafiante. Luego me giré hacia Kaelen, cuyos ojos oscuros seguían cada uno de mis movimientos con una posesividad que me erizaba la piel. Cuando ambos estuvieron completamente expuestos, me moví entre ellos, un juego de contrastes. Besé a Benedict con una u