Savannah Montgomery
Caminé hacia ellos con el corazón martilleando contra mis costillas, intentando controlar la respiración y mantener esa máscara de compostura que tanto esfuerzo me había costado perfeccionar. Mis padres estaban allí, flanqueados por la presencia imponente de Benedict y Kaelen. En cuanto mi madre me divisó, acortó la distancia y me envolvió en un abrazo cálido, protector, que olía a su perfume habitual.
—¡Oh, mi niña! —exclamó, mientras sus ojos se cristalizaban—. Estoy t