Savannah Montgomery
El mediodía se instaló sobre la mansión con una claridad casi cegadora, pero mi mente estaba lejos de la calma aparente de aquel hogar. El estómago me daba vueltas, una mezcla de nervios, adrenalina y los residuos de esta mañana que todavía se sentían como un eco eléctrico recorriéndome la piel. Benedict se había ido luego de dejarme en casa de nuevo dejando tras de sí el rastro de su posesión en mis labios y el peso de su promesa en mi corazón. Habíamos desayunado juntos