Aurora parpadeó unas cuantas veces luego de la sorpresa que esas palabras causaron en ella.
Una pizca de emoción, de desconcierto y de miedo se apoderó de ella.
—Nunca había sentido esto por nadie y mentiría si dijera que sé cómo se siente el amor —Luciano dijo con tanta seguridad que ni siquiera quedaba un rastro de duda en sus palabras—. Pero lo que sí tengo claro, es que… me enamoré de ti.
Aurora puso la mano en su pecho, ella también sentía algo. Sin embargo, no tenía claro que era, no sabía si era enamoramiento o sí era solo una necesidad por sentirse protegida, nada más.
Era obvio, ella sintió… ella comenzó a sentir desde el momento en el que se dio cuenta que debajo de esa dureza y ese hombre cruel había algo que solo salía con ella.
—Y no sé si un hombre como yo merezca amar a alguien como tú… pero si la vida te puso en mi camino, tal vez no solo fue para protegerte Aurora. Eres eso que me mantiene en pie.
—Yo… yo no sé qué responder.
Luciano es vos o una sonrisa que hiz