19. Hospital de Jebel Ali
—Está estable —dijo el médico, secándose el sudor de la frente —Tuvimos que extraer la bala y reparar una arteria, pero es un hombre fuerte. Despertará en unas horas.
Nikos soltó un aire que no sabía que estaba reteniendo. No era afecto lo que sentía, sino una fría necesidad de justicia. Entró en la habitación de la unidad de cuidados intensivos y vio a Matteo conectado a una red de cables y tubos.
—Ya lo oíste, italiano. Vas a vivir —dijo Nikos, sentándose junto a la cama —Pero más te val