79. Enfrentamiento de las dos Reinas
Amir miró el sello del Consejo de Ancianos y luego miró la enorme puerta de bronce que resguardaba el harén. En ese instante, la corona de oro y diamantes que llevaba sobre sus sienes se transformó en una burla pesada, un trozo de metal inútil que solo servía para marcar el lugar donde sus propios súbditos querían clavarle la daga por la espalda. Había pasado las últimas horas comportándose como el protector de un estado, ordenando despliegues y negociando tratados en el Diwán, mientras las ver