80. El Amanecer de la Leona
En la izquierda, apretaba contra su pecho un estuche de cuero que contenía los pergaminos robados. No había rastros de la prisionera sometida; Zahra era una estratega militar que veía cómo su imperio psicológico en el harén se desmoronaba ante sus pies debido a la presencia de una intrusa occidental.
—Este desierto nunca será de una fotógrafa europea —siseó Zahra, su voz una vibración ponzoñosa que resonó en las paredes de piedra caliza como el siseo de una víbora cornuda —Crees que porque Am