81. La Entrada de la Fiera
Con una frialdad que eclipsó por completo los primeros tonos dorados y rojizos del amanecer que empezaba a teñir las ventanas altas de Jebel Ali, Elena Rossi alzó el estuche de cuero con las escrituras originales y rompió el silencio de la mañana.
—La guardia ha terminado —dijo, su voz resonando con una autoridad que hizo que los soldados supervivientes del fondo del pasillo bajaran las armas —El Consejo de Ancianos de este emirato ha intentado matarnos a todas esta noche utilizando a los tr