CAPÍTULO 45 — LOS ESCOMBROS DE UN IMPERIO.
Al otro lado de la ciudad, mientras Amelia y Erick se entregaban a su amor, Patrick irrumpió en la mansión como una tormenta fuera de control. La puerta principal se cerró de golpe tras él, vibrando contra el mármol pulido que tantas veces había pisado con arrogancia. Esa noche, sin embargo, no había triunfo en su andar. Solo furia.
—¡¿Cómo mierda pasó esto?! —rugió, lanzando el abrigo contra una escultura que se hizo añicos al caer.
Caminaba de un lado a otro, desordenado, descompuesto. El whi