Raquel camina de un lado al otro en la habitación. Escuchándose los constantes golpes que hacen sus tacones en el piso de concreto. Se detiene y comienza a levantar y bajar la punta del pie, haciendo los golpes cada vez más constantes y repetitivos.
—¡Ey, deja de hacer ese ruido! —se escucha que alguien grita y golpea el piso que Raquel está pisando.
Lo que la asusta por unos segundos. Pero se molesta aún más y empieza a brincar y dar pasos cada vez más potentes. Lo que al inquilino de ab