Killiam
La música tenue se mezcla con las voces, las risas y el chillido débil de los cubiertos. Intento pasar alimento, pero mi estómago no colabora, así que me entretengo viendo a todos platicar y almorzar a gusto y en completa confianza, en el palacio de un rey desconocido y con intenciones sospechosas.
Si esto fuera una trampa, ya todos estaríamos muertos por envenenamiento.
Me dan ganas de reír por el hilo de mis pensamientos, pero mantengo la compostura mientras observo cada detalle de es