Lara
La imagen frente a mí es horrenda, nauseabunda y, no voy a negar, inquietante. A pesar de todo el daño que nos hizo, verla en esa condición me provoca lástima, pero ella se lo buscó.
Ya no queda ni siquiera el rastro de lo que una vez fue Kul: una mujer fuerte, segura, poderosa y respetada.
Ahora solo es un cascarón demasiado delgado; se le ven los huesos, la piel tan blanca que parece de papel, los ojos hundidos con varias líneas azules alrededor, el cuerpo arañado y con sangre, y una bar