Morana
Noto que su mirada cambia. Deja de ser agresiva para tornarse comprensiva y triste. Reconozco remordimiento y culpa en sus ojos.
—He sido un estúpido, lo sé. No te he tratado como mereces —admite con la voz quebrada. Es la primera vez que lo veo tan frágil, tan real, sin su máscara de indiferencia—. Es que todo sucedió tan rápido. Estaba asustado y en estado de negación…
Abre la boca para continuar, pero se detiene, como si dudara en proseguir. Tras soltar un largo suspiro, añade:
—En mi