Lara
Tiemblo…
Las palabras de Killiam se repiten en mi cabeza y dejan un eco que me tortura.
No puede ser, todo se ha ido al carajo.
Mi cuerpo se sacude de forma muy obvia, lo que me delata, pero no es solo por el terror de ser descubierta, sino porque el calor de Killiam me envuelve, su olor altera a mi loba y su mirada confrontativa domina mi voluntad.
Lo he extrañado tanto que lo único que deseo es besarlo hasta que se me vaya el aliento. Por un leve momento, anhelo mandar todo al demonio y