Valentina llegó temprano a la oficina esa mañana.
No por compromiso.
Por instinto.
Algo en su pecho la mantenía alerta, como si el cuerpo supiera lo que la mente aún no.
Se sentó con su café, abrió su correo…
Y ahí estaba.
Un mensaje sin asunto, sin firma, sin texto. Solo un enlace.
Click.
Y la pantalla explotó en escándalo.
> "¿Solo negocios? La abogada Valentina Duarte y el magnate Sebastián Reyes, ¿algo más que aliados estratégicos?"
Debajo del titular, una foto borrosa… pero innegable.
Ello