Ilein esperaba en su apartamento el retorno de Susy, su hermana menor, mirando cada rato el reloj colgado en la pared del salón; las agujas avanzaban con lentitud pesada y ya era bastante tarde, sin señales de que ella llegara pronto. Preocupada, escribió un mensaje: “¿Qué pasó? Ya es tarde, ¿a qué hora piensas volver?” Pocos minutos después, la pantalla de su celular iluminó con la respuesta de Susy: “No me esperes, pasaré la noche con Salvatore. Mañana después de que llegues del trabajo, te c