La sala del pequeño taller, donde se había citado Máximo a Ilein para hablar, estaba llena de telas oscuras y velas que proyectaban sombras bailarinas en las paredes. Máximo llegó sin anunciarse, vestido con un traje negro que le daba un aire siniestro y atractivo.
"Mi amor", dijo él, acercándose hasta tocar su mejilla con los dedos fríos. "Te he extrañado más de lo que puedes imaginar. Ese hombre no te conoce como yo te conozco –no sabe cómo hacerte gritar, cómo hacerte tuya por completo".
Ile