Dos semanas después de la llegada de Ilein a Milán, la finca de los Moretti se había convertido en un centro de operaciones. Victorino Moretti había reunido a los jefes de las familias aliadas –los Bianchi y Ferrara– para trazar una estrategia común contra Alessandro Conti.
En la sala de reuniones del sótano, protegida por paredes blindadas y sistemas de seguridad de última generación, los hombres analizaban mapas y registros de inteligencia.
"Según nuestros informantes, Alessandro salió del h