En los días siguientes al desfile del Proyecto de la Seda, Milán parecía vibrar al ritmo de los planes de Ilein. Joana Moretti había dado luz verde para que el equipo disfrutara de unos días libres, y la diseñadora aprovechó cada instante para compartir el éxito con Susy –su hermana, que había llegado especialmente para la gala y se quedaría varios meses más. Juntas recorrían calles históricas, probaban platos en pequeños trattorias y soñaban con el futuro de la marca.
Ese jueves por la tarde,