El atardecer milanés pintaba el cielo de color dorado. Los faroles de las plazas comenzaban a encenderse, y el aire olía a rosas de los balcones. Ilene estaba en su apartament. Revisaba los últimos detalles del Proyecto de la Seda.
Sobre la mesa había hojas con diseños de ropa, planos de la escenografía y listados de invitados: directivos de moda, inversionistas, periodistas y gente importante de la sociedad milanesa. Con un rotulador azul, marcaba los puntos ya resueltos: el transporte de la s