Eran las 19:45. El cielo sobre el distrito industrial estaba pesado, cargado de la promesa de tormenta. Yo estaba en el pit clandestino, vestida con mi mono de trabajo, la mente afilada y concentrada, lista para la carrera de prueba de Rogue. El Huayra rugía en ralentí, un animal impaciente.
Rogue estaba a mi lado, su casco puesto. Parecía una estatua oscura, su energía contenida. Yo revisaba los datos de la telemetría, sintiendo el familiar tirón de la adrenalina. La recarga de energía con Spe