El lunes por la mañana, volví a la rutina. La memoria del beso bajo la lluvia se mezclaba peligrosamente con el recuerdo de la mañana juguetona con Spencer, haciendo que mi cabeza fuera un campo de batalla emocional. La bufanda había desaparecido, y la marca de Spencer era solo un recuerdo interno.
El día en Aether Corp fue frenético. Spencer estaba cerrando un acuerdo de inversión crucial. La sala de juntas estaba llena de ejecutivos trajeados, todos exudando poder y ambición.
El problema comenzó a media tarde. El socio principal, el señor Hawthorne, un hombre con fama de ser demasiado 'amigable', se acercó a mi escritorio mientras yo organizaba unos documentos.
—Señorita Donovan, su jefe debe tenerla muy ocupada —dijo, su voz empalagosa—. Pero debería tomarse un tiempo para relajarse. Un rostro tan hermoso no debería estar tan tenso.
Me puse tensa. —Estoy perfectamente bien, señor Hawthorne. Mi enfoque está en los objetivos de Aether Corp.
Él sonrió, un gesto condescendiente. —Claro