La luna llena se alzaba imponente sobre el bosque, bañando todo con su luz plateada. El aire vibraba con una energía primitiva que erizaba la piel. En el claro, donde los árboles formaban un círculo perfecto, Brianna permanecía inmóvil, con el corazón martilleando contra su pecho.
No era Damien quien la observaba desde el otro lado. No del todo.
Sus ojos, normalmente de un azul glacial, ahora brillaban con un resplandor ámbar que cortaba la oscuridad como cuchillas. Su postura era diferente: má