El aullido rasgó la noche como un cuchillo atravesando seda. No fue un sonido cualquiera; fue una nota primordial que vibró en la médula de cada ser vivo en kilómetros a la redonda. Brianna sintió cómo su garganta ardía mientras el sonido emergía de ella, salvaje e incontrolable, como si algo ancestral hubiera despertado en su interior.
No supo cuánto tiempo permaneció así, con la cabeza echada hacia atrás y la luna llena bañando su rostro. Cuando finalmente se detuvo, un silencio sepulcral cay