Capítulo 26. Sin palabras.
Víctor frunció el ceño.
—¿Qué?
—Dije que frenes el maldito auto. Ahora mismo.
Víctor no pisó el pedal del freno de inmediato.
—A esta velocidad vamos a derrapar y daremos vueltas.
—¡Frena y gira a la derecha! —gritó ella. Hundió la pistola en la nuca de él con toda la fuerza bruta de su brazo adolorido—. ¡A la derecha, directo al camino de tierra!
Víctor vio el desvío oculto. Apretó los dientes.
Pisó el pedal del freno con toda su fuerza.
Los neumáticos gruesos bloquearon. El sistema antibloque