Capítulo 24. Sin titubeos.
De pronto, el suelo de tierra tembló bajo sus pies descalzos.
Un segundo estruendo rompió la noche. Motores acelerando al límite.
Otra camioneta blindada de color negro atravesó la línea de árboles. Por un momento, ella pensó que podría tratarse de Alexander Voss y su hermana, que la habían encontrado, pero no se trataba de ellos; era el vehículo de apoyo de los mercenarios rusos.
La camioneta frenó de golpe, levantando una nube espesa de polvo y hojas secas. La puerta del copiloto se abrió ant