Capítulo 127. Cirugía de guerra.
El viento aulló contra los restos de la camioneta volcada.
El olor a gasolina y anticongelante quemado llenó el aire helado.
Andrés Alcázar colgaba boca abajo. Su respiración era errática. Un silbido ronco salía de su pecho con cada inhalación. Su pulgar derecho seguía apoyado sobre el botón del detonador. La pequeña luz roja parpadeaba. Un latido. Otro latido.
Liam Cross no parpadeó. Sus ojos grises estaban fijos en el dispositivo negro.
Analizó la situación en un microsegundo. Un tiro a la ca