Capítulo 126. Persecución a muerte.
El velocímetro superó los ciento sesenta kilómetros por hora.
Los neumáticos tácticos con clavos de acero destrozaron la nieve.
El chasis vibró por completo.
Liam no levantó el pie del acelerador.
Sus manos apretaban el volante de cuero. Los nudillos estaban blancos por la fuerza bruta. Su mirada estaba clavada en la carretera oscura y recta frente a ellos.
Olivia iba a su lado. Sostenía el teléfono táctico conectado a la señal con García.
Un punto rojo parpadeaba en el mapa digital. Se movía r