Mundo ficciónIniciar sesiónEl dolor llegó sin aviso, como suele llegar todo lo que importa.
Clara llevaba media hora despierta, contemplando el techo de vigas oscuras que cruzaban el dormitorio de la villa, cuando la primera contracción la dobló sobre sí misma con una precisión que no dejaba lugar a la duda. No era el malestar sordo de las últimas semanas, esa presión constante que el doctor Benedetti había atribuido al estrés y a las horas que pasab







