Mundo ficciónIniciar sesiónLa restauración había devuelto a la mansión su geometría original, pero no su atmósfera. Eso era lo primero que notó Clara al cruzar el umbral: que el olor había cambiado. Ya no quedaba rastro de la humedad que impregnaba los corredores durante los años de abandono parcial, ni del polvo acumulado en los rincones que ninguna criada se atrevía a limpiar. Ahora olía a cal nueva, a madera recién barnizada, a las rosas ta







