Mundo ficciónIniciar sesiónLa cocina de Delacroix Manor a las seis de la mañana tenía una calidad de luz que Clara había tardado años en aprender a reconocer como propia: esa claridad gris y limpia que precedía al amanecer de noviembre, cuando el sol todavía no había decidido si valdría la pena el esfuerzo de salir del todo y el mundo permanecía en ese intervalo suspendido entre lo que había sido y lo que estaba por ser.







