Mundo ficciónIniciar sesiónEl mensajero llegó a las once de la mañana, cuando el sol de octubre apenas conseguía calentar las piedras del jardín.
Clara lo vio aparecer por el sendero de cipreses desde el banco donde había pasado la última hora con un libro cerrado sobre el regazo, incapaz de leer. Era un hombre joven, con el traje polvoriento del viaje largo y una expresión que intentaba ser neutra y no lo conseguía del todo. Llevaba una cartera de cuero ma







