Mundo ficciónIniciar sesiónEl jardín olía a tierra mojada y a algo más difícil de nombrar: esa mezcla particular de cera de vela recién encendida y glicina tardía que solo existe cuando alguien ha decidido, con deliberación, que un lugar merece ser hermoso de nuevo.
Clara ajustó el último candelabro sobre el mantel de lino y dio un paso atrás para evaluar el efecto. La mesa se extendía bajo el cenador restaurado —ocho sillas de hi







