VICTORIA.
La llamada con Maximiliano terminó demasiado rápido. Me dejó con la sensación de vacío que no quiero que se perpetue mas adelante. Quería una cena tranquila, recuperar el tiempo, ser marido y mujer lejos de todos.. Pero Max tiene negocios, clientes y un mundo exterior que siempre reclama su atención. Suspiro, guardo el teléfono y me obligo a moverme. La cocina es mi única distracción. Preparo una pasta con dedicación, el aroma del ajo y la albahaca llena el ambiente, intentando disfra