El silencio en la oficina de Luca era denso, como el aire previo a una tormenta. Sentado frente a una mesallena de informes y documentos, sostenía en sus manos una carpeta que había cambiado todo. El nombre en el encabezado, escrito con una caligrafía precisa, pertenecía a uno de sus hombres de mayor confianza: Marco.
Matteo, siempre a su lado, lo observaba con cautela.
—No quería crearlo al principio, Luca. Marco siempre ha sido leal… o al menos eso pensamos. Pero las pruebas son claras. Ha e