Los días posteriores al secuestro transcurrieron en un extraño limbo para Bianca. El trauma de haber estado en manos de los enemigos de Luca la perseguía en cada pensamiento, y la sombra de la violencia que había presenciado se sentía como una barrera invisible entre ellos. Cada vez que cerraba los ojos, revivía el momento en el que Luca irrumpió para salvarla, el sonido de los disparos, las miradas de los hombres que la habían mantenido prisionera. Ahora, el peligro no solo estaba fuera, sino