La villa estaba rodeada por un frondoso bosque, un refugio cuidadosamente elegido por Luca para garantizar seguridad y privacidad. Había ordenado a sus hombres que bloquearan los caminos de acceso y patrullaran el perímetro, convencido de que allí Bianca estaría a salvo, al menos por un tiempo. Pero ambos sabían que no podían quedarse allí para siempre.
Bianca miraba por la ventana, observando las hojas balancearse suavemente con el viento. Por fuera, la villa parecía un oasis de calma, pero en