18. El menor de los males
Kala revisó el móvil por vigésima vez en lo que iba de la mañana. Desde que se despertó, había tratado de comunicarse con Livia, pero su móvil sonaba ocupado. Lo peor es que no sabía nada de ella desde el último mensaje que le envió, cuando le avisó que se quedaría a dormir en casa de unos amigos.
La frustración que sentía, era debido a que no tenía a nadie a quien preguntar sobre Livia. Si lo hacía, las serpientes que tenía por familia iban a enterarse de que Livia ll