Cap. 88. ¡Todos contra mí!
La comunicación se cortó, pero fue suficiente. Mariano y Francesco, que escuchaban desde la línea abierta, se miraron. El tiempo se había acabado.
- “Yo voy por Marisol”, dijo Francesco con una frialdad que helaba la sangre. “Si está con fiebre, la herida se le debe haber infectado, cada minuto cuenta”.
- “Entonces yo voy por ellas”, respondió Mariano, con los puños cerrados. “Caroline no está segura, aunque mamá esté ahí no confío en la demencia de Leonardo”.
Ambos salieron de inmediato,